Limpiar la alberca en cinco pasos

Limpiar la alberca es un trabajo compuesto por varias tareas, que serán hechas más eficaz y fácilmente si se sigue un determinado orden. Aquí encontrarás, de forma simple y directa, los diferentes pasos, las precauciones que debes tomar y algunas sugerencias útiles para que tu alberca se convierta en un lugar placentero con solo mirarla.

1º - Limpiar el deck

No tendría mucho sentido esforzarse en limpiar la piscina y olvidar limpiar el deck. Pero, aunque pueda parecer extraño, es algo que sucede con mucha frecuencia, bien sea por pereza o por olvido. El resultado es que la suciedad que está en el deck rápidamente acabará en la piscina, echando a perder varias horas de trabajo.

Recoge los desechos y las hojas caídas que se encuentren alrededor de la piscina y barre el deck. Ocasionalmente, aprovecha para limpiarlo a fondo con productos de limpieza adecuados: ya que estás limpiando, ¿por qué no hacer el trabajo completo?

2º - Vaciar el depósito del skimmer

Es común que este depósito quede en el olvido, lo que tiene consecuencias negativas para la eficacia general del sistema de filtrado. Empieza por vaciarlo y limpiarlo, ya que cuando llegue el momento de aspirar necesitarás la máxima potencia y eficacia que puedas.

3º - Limpiar la superficie

Ahora puedes empezar la limpieza de la alberca en sí, empezando por la superficie del agua. Utilizando una red, remueve las hojas y otras substancias de mayor dimensión que se encuentren flotando en el agua.
Si observas una capa de suciedad extensa sobra la línea del agua, vierte un poco de jabón para azulejos a todo lo largo de la alberca: esto hará con que la suciedad se aleje del centro y se concentre en los bordes, permitiendo que se pueda recoger con más facilidad.
Si tu red tiene los bordes de goma, puedes usarla para frotar los azulejos recorriendo la línea del agua, pues será una forma adicional de soltar la mayoría de la suciedad.

4º - Azulejos

Pasamos a la limpieza de los azulejos haciendo uso de un producto específico para ello. Aplica el jabón directamente sobre un cepillo adecuado y frota bien; el exceso de suciedad se soltará y caerá en el fondo de la piscina, algo que resolverás con el quinto paso.
No olvides cepillar arriba, abajo y sobre la línea del agua, ya que el nivel varía bastante con la evaporación natural y las reposiciones constantes.
Haz lo mismo en las escaleras y otros accesorios que estén igualmente ubicados en la línea del agua (certificándote primero de que son compatibles con este tipo de productos de limpieza).
Si encuentras áreas demasiado sucias como para limpiarlas con el cepillo, puedes utilizar una piedra pómez, con cuidado para no rayar los azulejos. Ésta es particularmente eficaz para remover suciedad difícil de limpiar, especialmente cuando empiezan a multiplicarse las algas.

5º - Aspirar

Hora del último paso: aspirar. Necesitarás la máxima potencia posible, por eso certifícate de que todo está funcionando correctamente. El skimmer principal deberá ser la única fuente de succión por lo tanto, tapa o apaga (si es posible) el conducto principal en el fondo de la piscina y posibles skimmers secundarios.
Suponiendo que estás utilizando un aparato manual, empieza por encajar la manguera en la aspiradora y sumérgelos en el agua antes de conectar la otra punta en el skimmer.
Es importante que la manguera esté totalmente llena de agua cuando inicies el proceso, por lo que deberás sumergir la aspiradora lentamente hasta el fondo de la piscina hasta que notes que existe agua en la otra punta.
Hecho esto, conecta el skimmer y aspira lentamente el fondo de la piscina, algo no muy distinto a aspirar la alfombra de tu casa. Ten especial atención a los bordes y esquinas, donde frecuentemente se acumulan más residuos.
Al finalizar, retira la aspiradora del agua y deja que el skimmer vacíe totalmente la manguera, retirándola enseguida. La alberca volverá así a su funcionamiento normal.
Es común que queden residuos en la propia manguera, por eso deberás tener cuidado al retirarla para que éstos no regresen a la alberca.

¡Lista para un chapuzón!
Y listo, tu alberca como nueva, ¡bien limpia y esperando que te eches un chapuzón!
Para que se mantenga con esta apariencia, recuerda que el mejor remedio es la prevención: conserva el agua haciéndole su debido mantenimiento con cloro (o un substituto), los filtros limpios y en correcto funcionamiento, y no esperes mucho tiempo para la siguiente limpieza. ¡Consulta la lista de tareas periódicas para que no se te olvide nada!

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